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AUTONOMO, o SOCIEDAD LIMITADA, COMO ORGANIZO MI NEGOCIO?

Desarrollamos este post, para dar respuesta a la gran cantidad de consultas que recibimos en nuestra Asesoría Consultora de Economías de Escala (CEESA), en relación a la cuestión de cuando estás pensando en crear una nueva actividad, y montar un negocio, si es mejor, darse de alta como autónomo, o bien, crear una Sociedad Limitada, S.L., o bien plantearse otras formas de Asociación.

 

Este es un tema complejo, en el que intervienen muchas variables, por lo que vamos a intentar ayudaros si estáis pensando en crear un negocio.

 

Cuando uno mismo quiere iniciarse en un negocio, y no va a contar con la ayuda de ningún otro socio, a mucha gente le surge la duda, de si darse de alta como autónomo o bien, ya directamente crear una sociedad, S.L., o limitada. Vamos a ver las ventajas e inconvenientes de cada opción.

 

Si vas a ejercer una actividad profesional, como por ejemplo, fotógrafo, diseñador gráfico, aparejador, etc., habría otras muchas pero por simplificar lo dejamos ahí, y vas a trabajar con unos cuantos clientes, llegando a facturar en el entorno entre 5.000 y 50.000 euros, los primeros años, lo mejor es ejercer la actividad como autónomo.

 

Las ventajas de ser autónomo, frente a crear una S.L., es que la normativa fiscal no te obliga a llevar contabilidad, salvo la que tú mismo, quieras hacerte para llevar el control de tus ingresos, gastos, cobros y pagos. Las obligaciones periódicas de presentación de impuestos son en general, IVA e IRPF. Salvo que la actividad esté exenta de IVA, tendrás que presentar el IVA trimestral.

 

Respecto del IRPF, y en función de si facturas a otros autónomos o empresas, tus clientes te retendrán el IRPF de tus facturas, por lo que no tendrás que presentar el pago a cuenta de IRPF trimestral, lo que la gente en la calle entiende, por el “Modelo 130”. Sin embargo, si facturas a particulares, este tipo de clientes, no tienen obligación de retener ninguna parte de tus ingresos, e ingresarlo en hacienda en tu nombre, por lo que entonces, si te verás obligado a presentar el pago a cuenta trimestral de IRPF, o modelo 130. La regla tributaria específica, es que si, tienes dos tipos de clientes, empresas y particulares, y en más del 70% de tus ingresos, los facturas a empresas (que tienen obligación de retener parte de tus ingresos), entonces no será necesario que presentes el modelo 130.

 

En lo que respecta al coste tributario por tu nueva actividad, tienes que tener en cuenta, que un autónomo tributa por la escala del IRPF, que es progresiva, y sin embargo una S.L., tiene un tipo fijo.

 

En el caso de una S.L., si nunca has ejercido con carácter previo una actividad como autónomo, o han pasado más de 5 años, desde que la ejerciste, el impuesto de sociedades durante los primeros tres años sería del 15%, y a partir de ahí, sin tener en cuenta, los diferentes casos, un 25% en general.

 

Si tributas como autónomo, la escala del IRPF es progresiva, por lo tanto, lo que pagarás por tu actividad dependerá del intervalo de ganancias en el que te sitúes a final de año, pudiendo ser del 19% al 45%, y teniendo en cuenta, que acumula para determinar el tipo otras posibles fuentes de renta en IRPF, como rendimiento de capital mobiliario (cuenta corrientes, a plazo fijo), o de inmobiliario, si tienes un piso en propiedad, del que obtienes una renta.

 

Por último como autónomo, tienes que presentar los resúmenes anuales de impuestos y llevar unos Libros Fiscales, que la mayoría de los autónomos dejan en manos de una Gestoría o Asesoría, para su cumplimentación y presentación a Hacienda.

 

Con respecto a la Seguridad Social, tienes que darte de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, y pagar una cuota mensual en función de la Base de Cotización que hayas elegido, a mayor base de cotización, pagarás mayor cuota.

 

Otra ventaja de crear una actividad como autónomo, es que no tienes que aportar un capital mínimo inicial, por mandato legal, salvo el que tú consideres necesario para arrancar tu actividad. Muchos autónomos, comienzan ejerciendo la actividad desde su casa.

 

 

También es muy frecuente, encontrar a empresarios comerciantes minoristas, dados de alta como autónomos, para ejercer actividad de todo tipo de tiendas de venta al público, comercios en general, bares, ecommerces, etc.. Para este tipo de negocios, y si no tienes socios, no es adecuado crear una S.L. , porque los inconvenientes de crear una S.L.,  son:

 

  • mayor complejidad en las obligaciones contables, (estás obligado a llevar una contabilidad ajustada al Código de Comercio),
  • mayor complejidad tributaria, porque tributan por el Impuesto de Sociedades, cuya nivel de información requerido por hacienda y cálculos de la propia autodeclaración es muy superior, a los impuestos que presenta un autónomo.
  • Aportar un capital mínimo inicial de 3.000 euros.
  • Mayor complejidad en el proceso de constitución, ya que se requiere intervención de Notario, e inscripción en el Registro Mercantil  correspondiente, al margen de otros trámites, en Hacienda, Ayuntamiento, oficina Española de Patentes y Marcas, y Agencia de Protección de Datos.
  • Las retribuciones del socio administrador, o socio único, tienen que estar incluidas en los estatutos para que sean deducibles, y los beneficios del negocio, requieren ser declarados a hacienda, y el pago de dividendos a los socios, lleva retención tributaria.

 

 

Las retribuciones del socio administrador, o socio único, tienen que estar incluidas en los estatutos para que sean deducibles, y los beneficios del negocio, requieren ser declarados a hacienda, y el pago de dividendos a los socios, lleva retención tributaria.

 

 

Y cuándo entonces es interesante para un autónomo, crear una S.L.? La única causa, en nuestra opinión que para un autónomo sea más interesante crear una S.L., para ejercer su actividad, es cuando quiere comunicar una solidez mayor frente a acreedores, y entidades financieras, ya que una Sociedad Limitada, tiene un capital social, el cual responde frente a las deudas con terceros, y además, se presupone que una S.L., tendrá un desarrollo de negocio mayor, en cuanto a volumen de inversiones, y negocio, y contratación de trabajadores. También existe la posibilidad de que un cliente determinado, quiera trabajar con Sociedades, por lo que entonces, te verías obligado a crear una S.L., para poder trabajar con ese cliente, aunque no sea lo más adecuado.

 

 

 

Es decir, una Sociedad Limitada, es una entidad jurídica más compleja, y por ese mismo hecho es más apropiada para negocios de mayor envergadura, en el que sea necesaria una especialización por áreas funcionales para desarrollar el trabajo, como por ejemplo; finanzas, ventas y marketing u operaciones. Y del hecho de su propia complejidad, surgen sus ventajas. Si tú como autónomo, quieres asociarte con otras personas, para desarrollar el negocio, una S.L. es el vehículo mercantil más apropiado, ya que permitiría que cada socio (más de uno en adelante), se encargue de una función determinada en la empresa.

 

Resumiendo, las ventajas de crear tu negocio como Sociedad Limitada serían:

  • Te permite desarrollar tu negocio, junto con otros socios, aportando el capital que previamente hayáis acordado, con el mínimo establecido por la Ley de 3.000 euros.
  • Mayor visibilidad frente a terceros, clientes, proveedores, y entidades financieras, al presuponerse que hay una estructura más desarrollada para la actividad.
  • Aquellos socios, que no vayan a ejercer como administradores, tienen su responsabilidad limitada frente a terceros, al capital que hayan aportado.

 

Posibilidad de recibir financiación para el proyecto, asumiéndola entre todos los socios, para poder escalar y hacer más grande el negocio.

 

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